Sala de Prensa Tecnológica / La Rueda Prensa / Por Armando Cedeño G 


Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, liderados por el profesor de mecánica aplicada Thomas Wierzbicki, han demostrado mediante simulaciones por computadora que ondas de ultrasonido a frecuencias oscilantes entre los 25 y 100 megahercios puede ocasionar el colapso de los picos y de la envoltura del virus.

La idea de la investigación surge luego de preguntarse si las ondas sonoras son capaces de romper el cuerpo de un virus de la misma manera que se puede quebrar una copa de vino con ondas sonoras de 620 Hz de frecuencia.

El uso de ultrasonidos no es novedad en las aplicaciones médicas. Desde hace décadas estos se han usado para el diagnóstico, como es el caso de las ecografías; en pacientes oncológicos; para las técnicas HIFU; durante la pulverización de cálculos renales, entre otros.



El profesor Thomas Wierzbicki junto con su equipo estudian qué tipo de daños produce la excitación armónica en la estructural del virus. A pesar de que se conoce como actúa e infecta el virus, poco se sabe de su integridad física.

El virus está envuelto por una capa de receptores, los que le otorgan ese aspecto similar a una corona. Estos receptores juegan un papel crucial en la reproducción del virus, son estos los que se conectan a la célula, iniciando el mecanismo de inyección del genoma. Para esta investigación se han estudiado a los receptores desde un punto de vista geométrico-estructural para entender mejor los esfuerzos dinámicos presentes.

El estudio se realizó siguiendo tres premisas distintas: bajo qué condiciones un pulso ultrasónico puede hacer vibrar al virón (partícula mínima e infecciosa); demostrar que el pulso no afecte células sanas; bajo qué mecanismos los receptores y envoltura del virus pueden ser dañados permanente.

El reto más grande de la investigación radica en que, debido al tamaño microscópico del virión, y más aún de los receptores, es difícil realizar y resolver los cálculos. Las pruebas se realizaron simulando modelos 2D y 3D en tres tipos de ambientes: flotando en el aire, dentro del organismo, y en el agua. También se realizaron simulaciones utilizando diferentes parámetros de elasticidad para la cubierta lipídica del virus.

Aún falta camino por recorrer antes de usar este método como terapia. Los resultados son preliminares y se basan en datos limitados de las pr físicas del virus. Más investigaciones y pruebas deben realizarse para garantizar que el método sea efectivo como tratamiento. Pero los investigadores son optimistas respecto a un tratamiento basado en ultrasonido.


 

Por laruedaprensa.com

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