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 19 cuerpos aparecieron el sábado en las costas venezolanas

La tragedia se consuma con cada vez más en las aguas entre Güiria, en el extremo oriente de Venezuela, y la playa de Chaguaramas en la nación insular vecina de Trinidad y Tobago. Son menos de 100 kilómetros que se han convertido en un activo corredor de traficantes de migrantes venezolanos.



La marea llevó a las costas venezolanas 19 cuerpos este fin de semana. Este domingo, 11 de ellos ya habían sido trasladados del muelle del puerto de Güiria a la morgue del hospital de Carúpano, el más cercano a este poblado, a casi tres horas en carretera. Eran cuatro hombres, cuatro mujeres y tres niños, uno de ellos un bebé de meses. La fotografía de los cadáveres hinchados y visiblemente descompuestos, colocados sobre el piso de cemento de la marina de Güiria corrió por las redes sociales al final del sábado.



La salida por Güiria se ha convertido en la más económica y rápida. Los migrantes pagan 300 dólares por el viaje (unos 247 euros). Al poner un pie en la playa de Chaguaramas, les toca correr para escapar de la policía de Trinidad. El mayor riesgo, además del naufragio o la deportación, es caer en una balsa de traficantes de personas para su explotación. “Esta zona siempre ha sido usado por contrabandistas de todo tipo. Sacan droga, combustible, materiales estratégicos como cobre, aluminio, minerales, uranio, y ahora también sacan gente”, dijo un familiar de una sobrina desaparecida y que espera tener respuesta.



De todas partes de Venezuela llegan migrantes para salir en los zarpes ilegales que ocurren casi de forma diaria en las costas de Güiria, Irapa o Delta Amacuro, denuncia el diputado opositor Robert Alcalá, representante en el Parlamento del estado oriental de Sucre.



El Gobierno de Trinidad ha puesto un cerco a la migración venezolana, que alcanza ya más de 40.000 personas. A finales de noviembre un grupo de venezolanos entre los que había 16 niños fue deportado en dos balsas y dejado a la deriva un día. Por una orden de un tribunal, los niños fueron regresados pero permanecen detenidos en Trinidad. Las denuncias de maltratos y detenciones son frecuentes en la isla. Y en la política de deportaciones parecen haber encontrado en Venezuela un aliado.



Los Gobiernos de Nicolás Maduro y del primer ministro trinitense Keith Rowley han sostenido encuentros cordiales para hablar de temas en torno a la movilidad humana y la seguridad, incluso después de que Rowley considerara “un asalto” la llegada de migrantes y refugiados a su país y amenazara con más deportaciones para venezolanos sin papeles y para quienes, aún con estatus legal, colaboraran con ellos.


El líder opositor David Smolansky, comisionado de la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis migratoria de Venezuela, ha denunciado que Trinidad y Tobago viola el principio de no devolución que protege a los migrantes y refugiados venezolanos. Aseguró que el peñero que naufragó a seis millas de la costa venezolana había llegado a su destino y fue devuelto. Es el único país de la región que no le ha permitido entrar para evaluar la situación de sus connacionales.
Hasta ahora, ni Maduro ni Rowley se han pronunciado sobre los muertos del naufragio. Tampoco se sabe si se ha activado en la zona una búsqueda aérea y marítima de sobrevivientes u otros cuerpos.

Fuente El País


 





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